Recorre
Nuestra Historia

Nuestros Orígenes

La década de los ochenta en nuestro país fue un periodo de profundas transformaciones sociales, demográficas y económicas. Chile comenzaba a abrirse al mundo, apertura que también vivía su sociedad. De forma paulatina los chilenos fuimos experimentando cambios en nuestras costumbres, en la manera de sociabilizar y también en nuestras formas de consumo. Así, se hizo necesario modernizar la infraestructura interna del país, como también la capacidad y calidad de sus servicios.

En aquel entonces, Santiago sólo contaba con tres cementerios, de los cuales dos habían sido construidos en el siglo pasado. En este contexto de crecimiento y expansión urbana, un grupo de empresarios entendió la necesidad de levantar un nuevo cementerio que estuviera a la altura de los nuevos tiempos. Era un proyecto de vanguardia, con una propuesta innovadora que atendía las necesidades de esta ciudad en expansión, pero ante todo, respondía a la demanda de las familias que buscaban un espacio con un carácter cercano, de cuidado amoroso y gentil para despedir a sus seres queridos con un servicio de primera calidad.

Así, durante 1980 comenzaba la construcción del primer Parque-Cementerio de Chile en un terreno baldío de 80 hectáreas a los pies del Cerro San Cristóbal. Desde sus comienzos su principal objetivo fue generar un espacio ecuménico y familiar, un lugar pensado para todos, donde la naturaleza jugaría un papel principal al componer un entorno de paz y tranquilidad con sus árboles, pájaros, fuentes de agua y senderos. Vida natural que invitara a recordar la vida de los que ya partieron. Atrás quedaban entonces las lúgubres imágenes de los antiguos mausoleos y camposantos del antiguo Santiago. La experiencia de la pérdida de un ser querido ahora sería vivida con una nueva mirada,  que invitaba a convertir el dolor en una luz de esperanza, plasmada en los extensos jardines del parque.

Hoy, a 40 años de su comienzo, Parque del Recuerdo no ha detenido su crecimiento ni la excelencia de sus servicios, contando a la fecha con tres cementerios de estas características en la Región Metropolitana. Ellos no sólo se han transformado en grandes pulmones verdes de nuestra capital, sino que también en parte integral de la vida e historia de muchos de nosotros y de nuestra actual sociedad. Parque del Recuerdo se ha convertido en mucho más que el lugar de descanso de nuestros seres queridos, pues  ha marcado un hito al romper con el paradigma de los antiguos camposantos de talante más bien triste y oscuro, creando un nuevo modelo de cementerio, al instalar a la naturaleza como el nexo con la espiritualidad, al incluir a la comunidad en sus amplios programas de responsabilidad social,  al ser un espacio de descanso integrador pensado para todos, sin distinción alguna, al abrirnos a la posibilidad de elegir libremente la manera de cómo despedir a nuestros seres queridos y por sobre todas las cosas, al instalar una mirada iluminadora sobre los espacios de la muerte.

Todo comenzó en 1980

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